Mi familia mágica

Tobías tiene una “familia mágica” y quiere presentártela, pero también quiere que al final tú le presentes la tuya. Acompaña a Tobías en esta sorprendente historia y conoce a todos los integrantes de su familia que te harán reír y suspirar y que te recordarán que donde hay amor y cuidado, hay magia.

Este libro contiene catorce bellas historias narrados por un niño de nueve años al que le gustan los piratas, las empanadas y el sonido del mar; es un diario de experiencias en el que podrás escribir, dibujar, inventar y crear tus propios relatos y es un cuaderno con ideas, recetas, juegos y rituales para compartir en familia. Su gran potencial es que recoge elementos centrales de la crianza amorosa y le permite a padres, madres y cuidadores identificar herramientas muy potentes para su valiosa labor.

Algo de historia

Este libro fue escrito en plena pandemia, cuando mi hijo mayor tenia año y medio, lo escribí casi todo en pijama, entre las 5 a.m. y las 8 a.m., mientras mi pequeño dormía. Nace de mi ser mamá y de los cientos de preguntas que llegaron a mí por aquellos días, cuando las familias no sabían qué hacer con sus chiquis en casa. Este libro es un homenaje a todas las familias que, sanando su propia historia, echan mano del ingenio para jugar, acunar y criar a sus hijos en presencia plena. Es un recordatorio, de esos que necesitamos con frecuencia para no olvidar que la familia debe ser el más seguro de todos los refugios.

Es el único de mis libros que tiene en su presentación un apartado solo para adultos, un pequeño texto escrito con todo el dolor de aquello que vivíamos durante aquellos días de incertidumbre, pero también con toda la esperanza, esa que siempre ilumina el camino.

Primer capítulo:

Tenía doce años, el sombrero que me trajo mi abuelo en su
último viajea la luna, el primer libro de piratas que me regaló
mi papá y las medias peludas y divertidas que nos regalamos
todos el día de la gratitud del año pasado. No séa qué horas,
mi mamá colocó todas estas cosas en un solo lugar, no sé
por qué se resistió a subir su amarillenta y ruidosa maleta al
carro de mudanzas, lo que sí sé es que en ese instante todos
descubrimos que lo más importante es lo que está lleno de
historias y lo que nos recuerdaa los seres que tenemos en
el corazón.
Esa noche casi no me puedo dormir, le pedí perdón al
apartamento que sí es casa, mi papá, mi tío y mi abuelo
trajeron colchones y cobijas de la casa de la tía Nana, mi
abuela se quedó cantándonos sus arrullos milagrosos
hasta que nos dormimos todos juntitos en la sala. Nuestra
primera noche en este lugar fue muy distinta a como la
había imaginado y por distinta no estoy diciendo que fuera
peor, de hecho creo que fue mejor, me sentí de paseo, como
en un hotel de esos a donde no puedes llevar todas tus cosas,
esa idea me pareció chévere y decidí que mi nueva casa era
una casa con alma viajera, con esa idea me dormí sintiendo
además que lo que pasó con la maleta era realmente raro,
mágico diría mi abuela, mágico, así lo creo yo.